domingo, 19 de enero de 2014

Vestir para una boda.

  • Acertar con el vestuario cuando le invitan a una boda no es tan complicado como parece.

Vestir para una boda.

La típica pregunta ¿qué me pongo? que muchas personas se hacen cada mañana toma especial relevancia cuando se hace ante la inminente llegada del día de la boda de un amigo o familiar.



Los hombres, no lo suelen tener muy complicado, vayan o no de etiqueta. El chaqué si van de etiqueta, el traje oscuro si no hay una etiqueta requerida.



El caso de las mujeres es diferente. Los diseñadores y las casas de moda sacan decenas de vestidos para fiesta y ceremonia. Las mujeres tienen que hacer un verdadero esfuerzo para elegir entra tanta variedad.



En primer lugar, es bueno recordar que hay que vestir acorde a la edad, la hora del día, la época del año y el tipo de celebración o evento.
Dejando a un lado la gran influencia que tiene la moda en el vestuario, vamos a dar unas pautas generales.



Aunque el vestido largo sea el preferido por muchas mujeres, incluso hay quien dice que es más elegante, el largo de un vestido debe ir acorde a la hora del día. Por la mañana de corto, por la tarde noche de largo. 


No obstante, es bastante habitual ver a gente de largo por la mañana y de corto por la noche. Cada uno es libre de hacer su propia elección, aunque no sea la más correcta. La madrina es la única que goza del "privilegio" de vestir de largo a cualquier hora del día.



Los colores a utilizar en el vestuario pueden ser cualquiera que le sienten bien, más luminosos en verano, más discretos en invierno, evitando un monocolor blanco o negro. Si viste de alguno de estos colores, por costumbre poco adecuados o prohibidos, es mejor romper esa uniformidad con prendas y complementos de otros colores que le quiten uniformidad al conjunto.



Los complementos, como el vestuario, pueden ser muy variados: bolsos, carteras, cinturones, pulseras, collares, sombreros, tocados, etc. Mejor pocos y de calidad. Una persona no debe convertirse en un muestrario. El discreto encanto de la prudencia se hace patente en las personas que saben vestir de forma elegante.